El enorme artista latino Marc Anthony tiene ya varios temas reconocidos, todos muy buenos, bien sea por el ritmo, la letra o los artistas con los que se junta para lanzar algún tema.
Me considero seguidor de Marc Anthony, y cada vez que suena algún nuevo tema de este artista, me siento complacido, porque siempre sorprende y gusta. Me encuentro entonces con mi madre, viendo videos musicales, cuando aparece este compositor cantando su versión de la canción de José Luis Perales: Y, ¿cómo es él?
Como algo personal, quiero resaltar que generalmente no es la letra lo primero que me atrapa con una canción, sino que existen varios factores diferentes, los cuales probablemente luego de varias reproducciones, me lleven a la letra. Este fue uno de esos casos, y sugiero realmente ver el vídeo para comprender qué sucedió ese día, porque al ver este clip con mi madre, la figura de Marc Anthony toma otro nivel: ¡qué dosis de pasión y sentimiento le aplica a la presentación! (Al ver el vídeo, favor detenerse en el minuto 2:55, y detallar lo que sucede). Momento mágico, especial, penetrante y determinante. GRANDE, MARC ANTHONY.
Siguiente a esto, mi madre me explica que este tema fue composición de José Luis Perales: detesto la música de papás, pero siempre se filtra alguna, como en este caso. Encontré esta canción dentro de un álbum que ya tenía, y pasó sin escalas a mi iPod. Llega un buen día en el que esta canción suena mientras estoy en el carro con mi padre, y su comentario fue directo: Qué letra tan pendeja.
Ese comentario quedó sonando en mi mente, y no tuve más remedio que detallar la letra, a ver si este tema realmente era tan absurdo como mi padre aseguraba. Los primeros pasajes no tienen problema, digamos que el autor se encuentra en ese momento en el cual solamente espera que su pareja le confirme sus sospechas:
Mirándote a los ojos juraría que tienes algo nuevo qué contarme
Empieza ya mujer, no tengas miedo
Quizá para mañana sea tarde.
Bueno, no le veo nada de "pendejo", y de hecho es un pasaje muy directo, muy especial. Estas palabras nos colocan directo en el escenario, en ese momento trágico y determinante: en ese extraño final, donde el protagonista solamente quiere oírlo todo de parte de su pareja. Luego de esto, llega el momento determinante, y es cuando el autor empieza a hacer preguntas, las cuales me ponen en una situación incómoda, porque mi padre empieza a tener razón:
Y, ¿cómo es él?, ¿en qué lugar se enamoró de ti?
¿de dónde es?, ¿a qué dedica el tiempo libre?
Pregúntale por qué ha robado un trozo de mi vida
Es un ladrón que me ha robado todo
Señor lector, hagamos el ejercicio de ponernos en el lugar del autor: Por un minuto, imagino que mi novia se mete con otro tipo, yo me entero por alguna razón, y llega el momento de confrontarla. Pensemos por un instante si de verdad lo que queremos saber es de dónde es el gusano arrastrado que se metió con una mujer comprometida, porque por lo menos, no es mi caso. ¿A mí qué me importa a qué se dedica el baboso que me quitó a mi mujer?, ¿por qué se supone que voy a poner a mi futura ex-pareja a preguntarle por qué está de rompe-hogares? Mejor dicho, sigamos con la letra, porque esta parte me encanta:
Arréglate mujer, se te hace tarde
Llévate el paraguas por si llueve
Él te estará esperando para amarte,
y yo estaré celoso de perderte.
Abrígate, te sienta bien ese vestido gris
Sonríete, que no sospeche que has llorado.
Déjame que vaya preparando mi equipaje...
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| Creo que esta expresión lo dice todo. |
El autor quiere hacer sentir mal a su pareja, y usa esa arma venenosa y dañina llamada ironía. Mirando por encima ese pasaje, sentía cierta admiración: ¿darle consejos a semejante persona?, ¿seguir pendiente y hacer cumplidos a una mujer infiel? Tremendo.
Bueno, el gran Marc Anthony no tiene la culpa de que la letra no tenga sentido, porque a la larga esto no fue obra suya. De hecho, la manera en la que la interpreta es aún más admirable, porque sus expresiones son impresionantes: muestra tristeza, desolación, nostalgia, ira y rencor en una misma cara (la misma, la del minuto 2:55), lo cual es admirable, y saca a flote todo lo que podría haber en una escena de estas.
Propondría modificar ciertas partes de la letra, porque el lugar de preguntas, insinuaría que ese ridículo que vino a acabar con mi relación es una abominación, un inmoral, un terrible y repulsivo ser humano, así como el autor lo expresa de esa manera tan decente: es un ladrón. Dejaría sin duda la ironía, y los dardos venenosos, esa parte es sencillamente exquisita.






