Wednesday, April 3, 2013

¿CÓMO ES ÉL?, ¿REALMENTE IMPORTA?

El enorme artista latino Marc Anthony tiene ya varios temas reconocidos, todos muy buenos, bien sea por el ritmo, la letra o los artistas con los que se junta para lanzar algún tema. 

Me considero seguidor de Marc Anthony, y cada vez que suena algún nuevo tema de este artista, me siento complacido, porque siempre sorprende y gusta. Me encuentro entonces con mi madre, viendo videos musicales, cuando aparece este compositor cantando su versión de la canción de José Luis Perales: Y, ¿cómo es él? 



Como algo personal, quiero resaltar que generalmente no es la letra lo primero que me atrapa con una canción, sino que existen varios factores diferentes, los cuales probablemente luego de varias reproducciones, me lleven a la letra. Este fue uno de esos casos, y sugiero realmente ver el vídeo para comprender qué sucedió ese día, porque al ver este clip con mi madre, la figura de Marc Anthony toma otro nivel: ¡qué dosis de pasión y sentimiento le aplica a la presentación! (Al ver el vídeo, favor detenerse en el minuto 2:55, y detallar lo que sucede). Momento mágico, especial, penetrante y determinante. GRANDE, MARC ANTHONY.

Siguiente a esto, mi madre me explica que este tema fue composición de José Luis Perales: detesto la música de papás, pero siempre se filtra alguna, como en este caso. Encontré esta canción dentro de un álbum que ya tenía, y pasó sin escalas a mi iPod. Llega un buen día en el que esta canción suena mientras estoy en el carro con mi padre, y su comentario fue directo: Qué letra tan pendeja.

Ese comentario quedó sonando en mi mente, y no tuve más remedio que detallar la letra, a ver si este tema realmente era tan absurdo como mi padre aseguraba. Los primeros pasajes no tienen problema, digamos que el autor se encuentra en ese momento en el cual solamente espera que su pareja le confirme sus sospechas:

Mirándote a los ojos juraría que tienes algo nuevo qué contarme
Empieza ya mujer, no tengas miedo
Quizá para mañana sea tarde.

Bueno, no le veo nada de "pendejo", y de hecho es un pasaje muy directo, muy especial. Estas palabras nos colocan directo en el escenario, en ese momento trágico y determinante: en ese extraño final, donde el protagonista solamente quiere oírlo todo de parte de su pareja. Luego de esto, llega el momento determinante, y es cuando el autor empieza a hacer preguntas, las cuales me ponen en una situación incómoda, porque mi padre empieza a tener razón: 

Y, ¿cómo es él?, ¿en qué lugar se enamoró de ti?
¿de dónde es?, ¿a qué dedica el tiempo libre?
Pregúntale por qué ha robado un trozo de mi vida
Es un ladrón que me ha robado todo

Señor lector, hagamos el ejercicio de ponernos en el lugar del autor: Por un minuto, imagino que mi novia se mete con otro tipo, yo me entero por alguna razón, y llega el momento de confrontarla. Pensemos por un instante si de verdad lo que queremos saber es de dónde es el gusano arrastrado que se metió con una mujer comprometida, porque por lo menos, no es mi caso. ¿A mí qué me importa a qué se dedica el baboso que me quitó a mi mujer?, ¿por qué se supone que voy a poner a mi futura ex-pareja a preguntarle por qué está de rompe-hogares? Mejor dicho, sigamos con la letra, porque esta parte me encanta: 

Arréglate mujer, se te hace tarde
Llévate el paraguas por si llueve
Él te estará esperando para amarte,
y yo estaré celoso de perderte.
Abrígate, te sienta bien ese vestido gris
Sonríete, que no sospeche que has llorado.
Déjame que vaya preparando mi equipaje...

Creo que esta expresión lo dice todo.

El autor quiere hacer sentir mal a su pareja, y usa esa arma venenosa y dañina llamada ironía. Mirando por encima ese pasaje, sentía cierta admiración: ¿darle consejos a semejante persona?, ¿seguir pendiente y hacer cumplidos a una mujer infiel? Tremendo. 


Bueno, el gran Marc Anthony no tiene la culpa de que la letra no tenga sentido, porque a la larga esto no fue obra suya. De hecho, la manera en la que la interpreta es aún más admirable, porque sus expresiones son impresionantes: muestra tristeza, desolación, nostalgia, ira y rencor en una misma cara (la misma, la del minuto 2:55), lo cual es admirable, y saca a flote todo lo que podría haber en una escena de estas.



Propondría modificar ciertas partes de la letra, porque el lugar de preguntas, insinuaría que ese ridículo que vino a acabar con mi relación es una abominación, un inmoral, un terrible y repulsivo ser humano, así como el autor lo expresa de esa manera tan decente: es un ladrón. Dejaría sin duda la ironía, y los dardos venenosos, esa parte es sencillamente exquisita. 

EL CLOSET MUSICAL: PARTE I


Resulta complicado encontrar música que me llegue a avergonzar, porque para mí no resulta vergonzoso el gusto musical de una persona, o al menos eso pensaba, hasta que analicé con cuidado mi biblioteca musical.

  • Así fue (Juan Gabriel): Entre el comediante Camilo Cifuentes y el famoso programa Yo me llamo de Caracol, se reparten la culpa. El talentoso comediante/imitador utiliza al artista mexicano como uno de los principales atractivos de su show, y espero tener la oportunidad de volverlo a ver, porque es impresionante. El día que fui a verlo, su presentación de Juan Gabriel incluía este tema, y por alguna razón, me gustó. Había olvidado esta canción hasta que el participante del concurso la presentó una noche, y lamentablemente, por alguna extraña razón que aún no comprendo, me gustó. A lo mejor lo llevaba en la sangre, porque mi tía afirma que cuando yo era apenas un bebé, la música de Juan Gabriel era lo único que me calmaba (espero que eso sea cuento de ella).


  • Blackberry (Kevin Roldan): Oye bebé, me compré un Blackberry pa’ que me llames cuando estés ready… (¿?) ¡¿Qué demonios es eso y por qué me gusta?! ¿Por qué no puedo dejar de escucharla? Es realmente interesante pensar qué puede pasar si llegase a sonar mientras voy en el carro, o que me vean tarareándola en la calle. No me imagino un escenario de esos, tarareando entre mis amigos partes como My name is KR, soy de Cali, ¿vos Mexicana? Tan bacana, me compré un Blackberry y también una cama, para tirar contigo (?) Sin palabras.


  • Obsesión (Aventura): Este disuelto grupo nunca ha sido de mi disgusto, porque tienen muy buenas canciones, y la verdad no me avergüenza para nada admitir que tengo varios de sus temas en mi biblioteca musical. Pero, seamos realistas, todos tienen sus descaches, y el de Aventura es esta abominación. Obsesión es un tema muy, muy malo, pero lo gracioso es que una vez en mi cabeza, no se sale y suena una y otra vez. Desde que salió, me ha parecido extremadamente vergonzoso admitir que me gusta, y mucho más que la tengo en mi biblioteca musical, aun sabiendo que es una canción horrible, lo cual no concuerda, pero, ya qué.


  • Así de fácil (Otto Serge): Todo tiene su límite en la vida, y a pesar de que me gusta el vallenato, y soy seguidor de varios artistas de este género, esto no lo puedo admitir en público. Esta canción raya en el estereotipo, y solamente pienso en una buseta, o una cantina de pueblo cada vez que suena esa canción. Lo gracioso del caso, es que me sucede lo mismo que con Obsesión, el tema me gusta por alguna razón, y no sé si es que el ritmo me parece pegajoso o jocoso, pero ahí la tengo, y no sale de mi biblioteca musical.



Puede que se me ocurran más luego, pero esto al parecer es lo más representativo (y lo más gracioso y extraño). Me costó escudriñar, porque no tengo problema en admitir gustos que podrían entrar en el closet de alguien más, como el Chichi Peralta, Polo Montañez, Franco de Vita, El Binomio de Oro, ELVIS CRESPO (Sí, me gusta la música de Elvis Crespo). Este ha sido un ejercicio interesante, y muy divertido, es importante reírnos de nosotros mismos de vez en cuando.

¡NO ME LO IMAGINO!


Llega un nuevo Viernes, y al profesor se le ocurre algo bastante interesante: Criticar a John Lennon. Pues bien, me ha caído como anillo al dedo esta propuesta, porque no hace mucho analizaba la letra de esta canción que, independientemente del éxito y la acogida que haya tenido en el mundo occidental, es la cosa más absurda y revolucionaria que he podido escuchar.



Ignoro e ignoraré las inclinaciones políticas de los Beatles y Lennon, lo único que vagamente conozco de ellos es que sus integrantes son seguidores del Liverpool FC, y hasta ahí. No sé a quién apoyaba Lennon durante su vida, y por eso no pienso profundizar mucho en eso, pero su canción Imagine es una apología al desorden, a ese sistema que no funciona, a ese proyecto de mundo extraño y descabellado que él mismo dibuja en su letra.


Primero lo bonito, y es que si no pensamos por un momento en las letras y el mensaje, la canción es hermosa, y su éxito es innegable. Este tema ha llegado al rincón más oscuro del planeta, y es himno de grupos que buscan la paz, la igualdad, la tolerancia, ente otros. Lennon tiene un punto a favor en su intención de unirnos a todos, de que pensemos con calma, que nos imaginemos un mundo nuevo en el cual no existan diferencias. Al iniciar la canción, el hombre se mete con las religiones, las cuales han generado problemas desde hace siglos. Punto a favor, porque la humanidad no ha sido capaz de aceptar que la religión es un acto de fe que nunca va a poder ser comprobado de manera eficiente, por lo que todas las creencias se encuentran en el mismo lugar: ¿qué sentido tiene matarnos por una creencia? Imagine there’s no heaven, it’s easy if you try. No hell below us, above us only sky.



Al transcurrir la melodía, Lennon continúa con su propuesta, la cual empieza a volverse exraña: Imagine there’s no countries, it isn’t hard to do, nothing to kill or die for, and no religion too. De nuevo elimina las religiones, las cuales han traído problemas, pero en este momento de la canción, el autor ya se mete con los países y las jurisdicciones. ¿Entonces? No me imagino ni siquiera por un segundo cómo sería el desorden y la falta de eficiencia de todos los procesos que hoy conocemos. No me imagino un mundo sin competitividad, sin desarrollo, sin organización: las jurisdicciones nacieron y se establecieron hasta estos días por una razón, no están allí porque sí. Luego, el autor se va al extremo del anarquismo, y nos dice que nos imaginemos un mundo prácticamente insípido y estéril. Imagine no possessions, I wonder if you can, no need for greed or hunger, a brotherhood of man. ¿Qué?, ¿Que si me imagino un mundo en el que no existan posesiones? Esta afirmación solamente nos lleva a una cosa: si no vamos a tener posesiones, entonces se supone que el Gobierno nos va a proveer todo, pero momento, ¿cuál Gobierno, si no van a existir países? Asumo que el autor imagina un mundo en el que saquemos las cosas de debajo de las piedras y durmamos en cuevas como nuestros antepasados, o que las cosas van a caer del Cielo cuando necesitemos comer o vestirnos, momento: no hay Cielo



Nuestro querido John Lennon desea que todos vivamos por igual, en donde no haya hambre ni codicia: si no vamos a necesitar esforzarnos para conseguir lo que todos van a conseguir, no habría educación, productividad, competitividad, generación de valor agregado, nada. Lo lamento, señor Lennon, pero no me imagino ese mundo extraño e ineficiente que nos pinta, la realidad es otra.

SOBRE LA MÚSICA QUE IGNORAMOS

Cuando se entra a una sala de cine, una tienda, un restaurante, o hasta una buseta de servicio publico, se entra con un solo objetivo, el cual siempre va enfocado a la razón del negocio; bien sea ver la película, sentarse a comer, o comprar algo; pero, lo que no tenemos presente es que a nuestro alrededor ocurre algo más: existe un ambiente pensado para que lo que vayamos a hacer, sea aún más ameno.

La música puede complementar perfectamente nuestro objetivo,
mientras logremos usarla de la mejor manera.
Una típica salida a un centro comercial con mi novia fue suficiente para poder fijarme en este ambiente pensado para el consumidor. En primer lugar, ella me mantuvo atrapado en Stradivarius lo suficiente para darme cuenta de la forma en la que el almacén genera ambiente: la música que suena en ese tipo de lugares es música de fiesta, tal como la mayoría de la ropa que ofrecen. Supongo que la idea de estos negocios al hacer sonar música movida, animada y fuerte es que la mujer que entra a probar sus productos se sienta en ese mundo frenético de un sábado en la noche, de modo que se motiven aún más a llevar lo que iban a buscar, y hasta lo que no esperaban encontrar. Algo muy curioso, y que espero que no sea una especie de mensaje subliminal o algo similar (sería una pena), fue que en medio de tanto ritmo y tan poca letra, se distinguía la voz de Gwen Stefani cantando su éxito Rich girl ... ¿Casualidad?

Sin embargo, esta observación probablemente ya la habíamos hecho, así nunca se hubiese escrito acerca del tema. Luego de esta visita (interminable), entramos a cine, y con este tema de la música que se ignora dando vueltas en mi cabeza, ¡me di cuenta de que en la sala de cine hay música! No cualquier música, y no siempre la misma. Apenas entramos (muy temprano, por cierto), las luces estaban encendidas, y poca gente aún se acomodaba en sus asientos. En este lapso de tiempo entre funciones, la sala está ambientada con una música muy suave, con un volumen bajo y con ritmos lentos. Esta música probablemente esté buscando que las personas, sin importar de dónde vengan, se relajen antes de empezar a ver la película, y tengan un momento de tranquilidad mientras se acomodan para la función. 

Antes de empezar los comerciales, los cinemas generalmente ruedan un cortometraje, trailers de las películas que se encuentran en cartelera, o están próximas a hacerlo, y uno que otro comercial. En este caso, entre un par de anuncios, el cinema desea dar un par de advertencias a los espectadores, y complementan su necesidad de atención con una música fuerte y estrepitosa. El cinema advertía a los clientes la importancia de apagar sus celulares durante la función, cuidar los objetos personales, y devolver los lentes 3D al finalizar. Por esta razón es que era importante colocar una música fuerte, la cual se robó la atención de todos, y así no estuviésemos pendientes de la pantalla, el anuncio alcanzó a todos los que nos encontrábamos en la sala. 

Al final, nos damos cuenta de lo importante que puede ser un ritmo para un negocio, y que la música no solamente nos alcanza de forma directa, sino que puede ser un complemento perfecto para lograr un objetivo. 

AMOR DE LOCOS CUERDOS


Para hablar de amor hay demasiado tema para poder hacer un análisis, ya que la gran mayoría de la música que escuchamos a diario hablar de algún tipo de amor: desde ese amor de madre a hijo, hasta el amor de pareja, y hasta amor a una guitarra. Existe ese tipo de amor que no parece amor, ese que el resto de los mortales no lo vemos, y que no logramos entender cómo dos personas tan distintas pueden estar juntas (o una de ellas perdidamente enamorada, “pidiendo pista” a pesar de varios desplantes), si no parecen compatibles, o simplemente una de ellas es tan cruel y extraña que la otra persona pareciera disfrutar de ese sufrimiento. Dicho esto entonces, la canción que elegí para hacer el análisis es Crazy, de la banda americana Aerosmith.


El amor mostrado en esta canción es claro: la mujer de esta historia es esa típica mujer bipolar, caprichosa y hasta manipuladora. El protagonista del tema da una clara muestra de la situación en la primera parte: Seems like we're makin' up more than we're makin' love. And it always seems you got somethin' on your mind other than me. Claro: la pareja que no puede pasar dos días seguidos sin pelear por alguna cosa sin sentido. Esta pareja es aquella que no es compatible para nada, y tenemos a una mujer particular (extraña), que utiliza medios bajos y sucios para mantener el control de la relación, frente a un hombre que solamente acepta esta situación, y sigue atado de manos, y atrapado en las redes de esta mujer. Una frase que se repite varias veces es that kind of loving turns a man to slave. That kind of loving, sends a man right to his grave. Es claro cómo varios hombres nos rendimos antes los trucos y los caprichos de una mujer, y no somos capaces de tomar las riendas de una relación tan extraña como esta. El autor lo expresa, y lo define como una forma de amar¸ lo cual es extraño: ¿Cómo puede una mujer (o cualquier persona) expresar amor de tal manera tan cruel y despiadada? En el Coro, Tyler repite una y otra vez I go crazy, crazy for you baby: You turn it on, then you’re gone… You drive me crazy. Esta persona está consciente de que su pareja juega trucos, y que juega con sus sensaciones (bien sean físicas o sentimentales) al “encender la llama” y luego irse sin problema.

Una parte muy importante, que nos demuestra la profundidad del abismo en el que este “loco” enamorado se encuentra perdido, es expresada de la siguiente forma: I need your love honey, I need your love (…) I’m losing my mind, cause I’m going crazy. Ya habíamos visto cómo el autor define la forma en la que su pareja actúa como amor, y en este pasaje se rinde totalmente, y demuestra su total dependencia: Al parecer, este personaje disfruta esta situación (Girl, you been givin' me that line so many times, it kinda gets like feelin' bad looks good), y el hombre está enloquecido por esta mujer. A pesar de todo, la necesita, y necesita en su vida, dentro de su locura, este amor tan extraño y poco convencional (no) que le brindan en esta relación bizarra.

Es importante volver a resaltar que este hombre disfruta esta dependencia, y lo que lo hace aún más LOCO, es el hecho de estar consciente de esta situación. En un pasaje, el autor reitera: You're packin' up your stuff, and talkin' like it's tough, and tryin' to tell me that it's time to go. But, I know you ain't wearin' nothin' underneath that over coat. Es interesante ver cómo esta situación no es tan desconocida para nosotros: Seguro que conocemos al menos a una persona que ha pasado por un amor de estos tan pesados y extrañamente dependientes.

Monday, April 1, 2013

SUBWAY TICKET


Tal vez no me sienta un experto de la música, o de la historia de todos los géneros que llenan las memorias de mis dispositivos reproductores de música, pero sí siento que no es necesario saber todo eso para poder hablar de un género especial, sino que todo lo que necesita es tener clara la perspectiva, y una buena historia.

Atomic Tom
Personalmente, no me siento fanboy de ningún género, subgénero, corriente, cultura - o como deseen llamarlo – musical, en cambio, considero que mientras exista un grupo, banda o cantante talentoso/a, vale la pena apreciarlo sin pensar en nada más. Dado eso por sentado, algo importante para darse a conocer en este mundo musical es la creatividad (no, no el tipo de creatividad para bailar como un caballo en un ascensor), y mi historia con esta gran banda nace allí, en un vagón del Metro de New York. Luke White, Eric Espiritu, Philip Galitzine, y Tobias Smith, integrantes de la banda de Alternative Rock, Atomic Tom, se las ingeniaron para dar a conocer su música por medio de una demostración en público, pero ésta no era como cualquier otra, ya que sus instrumentos habían sido “robados”, por lo que su presentación fue realizada con la ayuda de sus iPhones. Cada uno de ellos utilizó una aplicación específica, y con la ayuda de unos parlantes, tocaron su tema Take me out, por medio del cual se dieron a conocer alrededor del mundo, y ahora esta presentación supera el millón de visitas en su página de Youtube.
Luego de este particular viaje por el subterráneo de NY, la siguiente parada pasa a ser Brooklyn (NY), lugar de origen de esta banda. La rápida entrada de Take me out a mi computador y mis reproductores de música, me hizo considerar conocer un poco más acerca de esta banda, la cual ya había lanzado un par de EP, y un álbum llamado The Moment (2010), apoyados por Universal Records. 10 canciones similares, pero únicas, esta banda no solo tenía ese ritmo que captura, sino que sus letras también estaban a la altura, siendo tal vez The moment, We were never meant to be, Maybe I’m wrong o I’m coming after you lo más representativo. Probablemente la situación sentimental en la que me encontraba en esa época, y de la cual no pienso dar mayor detalle, ayudó a que sus letras impactasen aún más en mis oídos, y hoy, así no sienta ningún malestar sentimental, sigo estando ligado a la música de estos cuatro talentosos, que lanzaron un interesante EP el año pasado. 


In Parallel contiene temas más elaborados, en los cuales sus profundas y directas líricas siguen siendo un factor determinante, y al cual se le suma el cover de un tema que una generación pasada disfrutó: Don’t you want me?, de The Human League.

La siguiente parada, y tal vez el inicio de este gusto musical por esta derivación del Rock, aunque no tan definido, viene de Los Angeles, CA. De este lugar viene una de mis bandas favoritas, la cual está más etiquetada como banda de Funk Rock, o Pop Rock: Maroon 5. El impacto de This love cuando yo aún estaba pequeño fue tremendo, y desde la primera vez que escuché esta canción en un programa de MTV, no he dejado de seguir a esta exitosa banda, reconocida mundialmente. Este viaje continúa con John Mayer, pero ese es un tema para tratar después, porque el tren subterráneo aún no alcanza esta parada.