Thursday, May 30, 2013

EL OTRO LADO DEL DISCO

Hace dos décadas, el ambiente social, político, tecnológico y musical era muy diferente al de ahora. En dichos días, en la industria musical (que aún estaba madurando) se daba un fenómeno curioso acerca de quiénes llevaban la batuta, ya que se los podía incluir a casi todos dentro de una misma élite: eran rockstars.

Durante ese tiempo, podíamos ver líderes de bandas como AC/DC, Guns n Roses, The Police, Iron Maiden, Metallica, Aerosmith, entre otros, o artistas como Michael Jackson, Prince, Jon Bon Jovi, Freddie Mercury, etc.; los cuales elevaban el estandarte de la música cada vez más, y manejaban a la sociedad (su forma de vestir, hablar, e incluso actuar o pensar sobre algo que se diera en esos años) acorde a lo que ellos hacían o decían en público. Estas llamadas rockstars, si bien tenían un objetivo claro de llegar a la cima, también tenían una particularidad: su carisma.

Ese carisma que compartían artistas de la talla de Bono (ya no), Rob Halford y hasta Whitney Houston, los lleva a influir directamente y de manera acelerada en el campo musical. Estos músicos escalaron posiciones y su fama subía como espuma, pero eso no fue gratis: la cima los llamaba a ellos, por todo lo que demostraban en un escenario. Para explicarme mejor, podríamos pensar en una secuencia: el artista desarrolla su inclinación musical - trabaja duro para sacar su música adelante – su propia carisma lo empuja y lo hace sobresalir – la gente lo empieza a conocer (cosa aún dificilísima en esa época) – su fama aumenta porque la misma gente lo permite – se crea un ícono.

Luego de que Kurt Cobain acabara con su vida por haberse dado cuenta de que él se había convertido en ese ícono que criticaba, el término de la rockstar fue modificándose, y las cosas cambiaron drásticamente. En la actualidad no podemos imaginarnos un artista que mueva públicos como The Beatles, Nirvana o The Rolling Stones, y esto se da porque la manera en la que el artista llega a lo más alto del reconocimiento ha cambiado.

Hoy podemos ver que el artista es el que busca ser rockstar, y a pesar de que pueda tener el talento, ese sencillo hecho ya no lo va a dejar alcanzar ese objetivo. Cuando el artista quiere parecerse a las rockstars de antes, no solamente se ve ridículo, sino que, a pesar de que pueda tener todo el talento necesario, la sociedad también ha modificado su manera de pensar. Ahora vivimos en un mundo frenético, en el que día a día nos muestran cosas nuevas, pensamientos nuevos, costumbres nuevas, culturas nuevas, etc., mientras que en el pasado las cosas eran muy diferentes, porque la gente vivía de ídolos, de íconos; y de tal manera, cuando un artista de estos se daba a conocer, mucho público cambiaba su manera de ver el mundo de manera inmediata. Hoy, el artista que logra reconocimiento mundial, solamente llega hasta ahí, porque ya nos han puesto tantos artistas en frente, que resulta imposible que generen influencia sobre el pensamiento de una persona.


Adicionalmente, la rockstar de antes probablemente tenía más mérito por la dificultad que tenía para lograr reconocimiento mundial (sigo pensando que era más complicado, por los canalese información que representaban una barrera), mientras que hoy, cualquier payaso puede ser reconocido mundialmente por salir bailando como un caballo en Youtube.

¿En qué momento ESTO se convirtió en ser rockstar?

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