La penetración de otras culturas
en las sociedades occidentales es cada vez más fuerte, no solo por parte de
culturas orientales, sino entre ellas mismas de igual manera. Estamos pensando
en la forma en la que costumbres, dichos, platos, programas y otro tipo de
cosas permean en nuestra sociedad por medio de diferentes medios que, ante una
globalización frenética, han facilitado estos flujos. De tal manera, es
completamente normal para nosotros ver un Subway o un McDonald’s en la esquina,
al igual que pasar la tarde viendo Warner Channel o ESPN, o ver que todo
nuestro círculo social posee un celular Apple o una laptop Hewlett-Packard.
Hace 20 años, la cosa era muy diferente.
Pues bien, como todo esto se ha
visto afectado en las sociedades modernas, la música (vital) no se podía quedar
así, y es por eso que cabe resaltar la manera en la que los artistas, sus
géneros y sus éxitos se han moldeado a este tipo de fuerzas.
Cuando un par de buenos artistas
se juntan y hacen una canción, se espera que éstos sean similares, bien sea
haciendo la misma música, o por lo menos moviéndose en el mismo mundo: por
ejemplo, cuando dos vallenateros se juntan (Silvestre Dangond y Felipe Pelaez-
Pa las que sea) y montan un tema: hay acogida, porque ambos comparten el mismo
público, y es de esperarse que este público se vea encantado de un encuentro de
dos representantes del género. Este tipo de uniones son de esperarse, y no
tienen ningún tipo de mezcla cultural o musical allí, por lo que no hay nada
nuevo en esto: ha sucedido, sucede y sucederá siempre.
Lo interesante de esto es que no
solamente artistas de la misma línea se juntan, sino que comparten mundos y
culturas para sacar temas bastante poco convencionales, como cuando Superheavy
juntó a Joss Stone, Damian Marley y el legendario Mick Jagger en un solo
trabajo. La penetración de las culturas llevó a un junte sin precedentes,
endulzado por voces de la India, Kingston, los Estados Unidos y el Reino Unido.
La cuestión de todo esto es que
la música no se salva de que las culturas influyan en nuestra forma de hacer
las cosas, y de esta manera podemos encontrar varios ejemplos de canciones que,
a lo mejor, hace 20 años no hubiesen podido existir de ninguna manera.
Adam Levine, vocalista del grupo
de Funk Rock Maroon 5, realizó un trabajo
en 2011 con Travie McCoy (Gym Class
Heroes), conocido por su grupo de Hip-hop, género totalmente alejado de ese
rock que toca Maroon 5, el cual es titulado Stereo
Hearts.
De igual manera, podemos bajar por Centroamérica y encontrar a
Jowell & Randy (reggaetoneros hasta los huesos) haciendo un tema de rock
(sí, rock) llamado Ya no existen
detalles. Siguiendo esta línea, paramos en Brasil, donde el artista de
samba y bossa nova Sergio Mendes hizo un tema junto con los Black Eyed Peas
(Hip-hop) titulado Mas que nada; en
este punto es importante aclarar que este tema fue un remake de un clásico del bossa nova, interpretado por Jorge Benjor
en los años 60.
Aquí se ven claros ejemplos de
que la música se ve afectada por la inevitable interacción entre culturas, y en
la mayoría de los casos, esta interacción es un éxito (Stereo Hearts alcanzó el
primer lugar en los ránkings de Billboard) o un fracaso (lo de Jowell &
Randy no tuvo nombre).

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