Thursday, May 30, 2013

PRO PROTOOLS

El debate siempre existirá, y la tecnología seguirá avanzando.


El uso de software para reemplazar a los músicos (o a los instrumentos, para no herir susceptibilidades) se ha convertido en una tendencia marcada, rentable y efectiva en cuanto al público al que se le apunta. Durante el último siglo, la música ha funcionado como la energía, porque a medida que pasa el tiempo, no se crea ni se destruye, sino que se transforma. La evolución de la música, sin entrar en detalles, ha marcado diferentes eras, y la manera de hacer música, por claras razones, también debe mantenerse a la par.

Hace décadas, la manera de hacer música era rústica, pero eficiente. La dificultad para traspasar fronteras era evidente, sin embargo, muchos artistas se las arreglaron para lograr reconocimiento en diferentes escenarios. El simple hecho de querer grabar una canción tomaba mucho tiempo, y se hacía más difícil cuando eran varios los que participaban. La tecnología evoluciona, y de igual manera lo hacemos todos. La industria mejora, las comunicaciones se hacen más sencillas, y los tiempos para hacer lo que sea que se necesite, han disminuido. Si nos remitimos al documental de Dave Grohl, podemos ver cómo hace muchos años las cosas eran diferentes, y las bandas podían tardar semanas en terminar un trabajo. De igual manera, podíamos notar la calidad del producto final, que si bien era impecable en esa época, hoy podemos encontrar rústica y defectuosa. Como era de esperarse, esta evolución es criticada, cuestionada y despreciada por aquellos que desearían vivir en otra época, esos de siempre.


Es comprensible que pensemos con melancolía acerca de las cosas que hacíamos y la manera de hacerlas en tiempos pasados: Cosas sencillas, poco ostentosas. Todos podemos hacer el ejercicio y extrañar la forma en la que jugábamos de niños, y tal vez compararla con la forma en la que juegan los niños actualmente, lo cual generaría que hagamos una crítica. ¡Los niños de la actualidad se están perdiendo de la emoción de la calle! Podríamos escuchar entre tanta crítica, y a lo mejor es cierto, pero a lo mejor no. Todo cambio en la vida puede ser mal visto; por el lado positivo, se pensaría que los niños que ahora juegan online evitan el peligro de ser raptados, maltratados o afectados por los rayos UV que no son los mismos de antes. Por el lado negativo, los niños están expuestos a obesidad, sedentarismo, etc.


Pues bien, lo mismo puede suceder con Pro Tools. Pueden existir desventajas, y los rockeros más acérrimos seguirán pensando que Pro Tools (y la evolución de la tecnología, el outsourcing, la unidad comercial, los gobiernos de derecha, el fútbol, la televisión cerrada,  las multinacionales, el pop, los bancos, etc) es una amenaza, y representa un fuerte golpe a la tradición y la parte humana de la música, que cada vez, según ellos, se pierde en mayor medida. Por otro lado, no veo razón para criticar una herramienta que puede ayudar a la industria a hacer trabajos que hace 20 años nadie hubiese podido siquiera imaginar, por lo que no podemos pensar que es un animal perjudicial para nada. Pro Tools y cualquier software que nos permita hacer las cosas más fácilmente tienen que ser bien recibidos, y no podemos quedarnos estancados en el pasado, porque la vida es demasiado corta para eso.

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